sábado, 27 de septiembre de 2008

Borrador de cuento. Creadores Literarios FIL 2008

LA MISTERIOSA MUERTE

Se escuchó a lo lejos un grito frustrante, yo y mi amigo inseparable Enrique corrimos a ver qué había sucedido, pues como lo hacíamos todas las tardes nuestro grupo de amigos se reunía y realizábamos alguna actividad, en ocasiones salíamos algún lugar cual fuera o simplemente jugábamos a las canicas, trompos, etc., esos juegos tradicionales pues aun éramos unos niños, yo tenía en ese entonces tan solo 7 años de edad.

Pero en esa ocasión habíamos decidido ir a la huerta de don Camilo González, éste era un hombre que se decía que en una ocasión escarbando en la parte trasera de su casa se había encontrado una hoya de oro, se desconocía la cantidad, por lo cual se cree que fue ese el motivo de tener una gran numero de terrenos de cultivo, ganado y una hermosa casa, en conclusión era un hombre rico, con mucho poder y tenía un carácter grosero y brusco, por eso le temíamos.

Al llegar al punto donde se había escuchado el grito observamos que Jesús estaba llorando de dolor en el suelo, pues cayó de un árbol al intentar cortar una deliciosa manzana. Él estaba siendo atendido por Miguel, este era el mayor de todos y sabía más de lo ocurrido que nosotros, los cuatro estábamos muy angustiados pues Jesús decía que le dolía mucho su pie izquierdo por lo cual Miguel concluyo que era muy probable que estaba fracturado.

De repente se escucho una voz y unos pasos.

- ¡Vámonos de aquí! a de ser don Camilo, dijo Enrique

- Esta bien, dijo Miguel, pero tenemos que cargar entre los tres a Jesús pues no puede caminar

Nos pusimos de inmediato manos a la obra pues si nos descubría don Camilo nos iba a correr de su huerta a pedradas y además si se enteraban nuestros padres de seguro nos castigarían. Como pusimos lo cargamos, huimos lo más rápido posible de ahí y nadie nos miro, al llegar a la casa de Jesús le dijimos a su mama que se había caído de las gradas de la Iglesia por eso le dolor en su pies, nosotros por su parte asustados por lo ocurrido nos fuimos cada uno a su respectiva casa.

Al otro día nos dimos cuenta que Jesús no había asistido a la escuela y preocupados al salir de clases fuimos a su casa para saber cómo seguía, pero nuestra sorpresa fue que no estaba nadie, la casa estaba completamente en silencio, entonces una vecina salió y nos dijo que por la mañana habían salido hacia la ciudad pues el doctor del pueblo les dijo que Jesús tenía su pie fracturado, como lo había sospechado Miguel, y que necesitaba de atención medica más especializada.

Al enterarse nuestros padres de todo lo que habíamos hecho el castigo a cada uno de nosotros fue puesto debido a que fuimos a robar fruta a la huerta de don Camilo. Lo único que podíamos hacer fuera de nuestras obligaciones era visitar y ayudar a Jesús pues él estaba en cama debido a que tuvieron que operarlo ya que tuvo una fuerte fractura. Nosotros le ayudábamos en las tareas que la maestra le mandaba y le ayudábamos a limpiar su cuarto.

Un día estábamos solos en su casa y acabábamos de limpiar su cuarto, Jesús misteriosamente nos junto a los cuatros y nos dijo que desde que se había fracturado el pies escuchaba ruidos debajo de la cama, pero sus padres no le habían hecho caso pues le dijeron que eran alucinaciones de él debido a que en ocasiones le daban unos fuertes dolores. Entonces Enrique dijo.

- Vamos a revisar el piso, porque yo he escuchado que en los lugares que asustan se encuentran dinero enterrado.

Nadie le tomo importancia, pero Enrique insistía hasta que decidimos buscar, cerramos la puerta, recorrimos la cama y comenzamos a explorar, Miguel como siempre el más experimentado encontró un cuadro del piso que estaba hueco, entonces comenzamos a quitarlo y encontramos un pequeño pozo en donde estaba una botella de vidrio con un papel adentro.

Enrique como siempre el más curioso dijo:

- Anda Miguel, quiébrala quizás sea un mapa del tesoro, vamos aun creo tener la razón

Pues total, la quebramos y encontramos un mapa que llevaba a un lugar el cual solo especificaba que iniciaba en la iglesia del pueblo, y de ahí seguía un camino un camino donde daba características particulares para llegar a su destino, ´por ejemplo una rica gigante al lado del camino, un pozo de agua etc.

Muy confundidos decidimos ignorar el mapa, pero Enrique siempre era el más impulsivo y se las arreglo para convencernos de que fuéramos a descubrir a donde conducía el mapa. Al día siguiente al salir de la escuela comenzamos la travesía siguiendo lo que nos decía el mapa y llegamos a la puerta de la huerta de don Camilo, los tres nos volteamos a ver pues aun el camino no terminaba y decidimos continuar lo que ya habíamos iniciado, nos adentramos en la huerta siguiendo la instrucciones y llegamos al punto final el cual era a un lado y en el lugar donde Jesús había caído del árbol. Nosotros creímos que era una coincidencia y regresamos y le contamos a Jesús.

Después de unos días Jesús con un tono de vos de preocupación nos dijo que seguía escuchando los mismos ruidos por la noche y ahí fue cuando creímos que quizás la teoría de Enrique era verdadera y no una casualidad. Al día siguiente por la tarde fuimos a ese lugar misterioso en donde el mapa nos había llevado, con la intención de escavar para ver si encontrábamos algo de valor. Al llegar al lugar sin perder tiempo comenzamos a escarbar, excepto Jesús, que si bien podía ya caminar un poco, no podía esforzarse. Después de estar escavando un rato no encontramos nada y resignados estábamos decidiendo clausurar la excavación cuando de repente se escucho u golpe extraño.

- ¡Esperen! Dijo Miguel, creo que encontrado algo

De inmediato continuamos escavando y encontramos una pequeña caja de aproximadamente 1m de altura.

- ¡Somos ricos! Exclamo Enrique

- Espera, es muy liviana para que tenga mucho dinero adentro, dijo Miguel.

Debido a la gran curiosidad que teníamos por saber que era lo abrimos en ese momento. Probablemente todos esperábamos ver algún tesoro, dinero o lago muy importante. Pero nuestra sorpresa fue que eran unos restos de un cuerpo humano. Los cuatro muy asustado devolvimos la caja al pozo y huimos inmediatamente de ahí, y nos dirigimos a la iglesia a contarle todo lo que había pasado, este nos dijo que si era verada todo lo ocurrido él se encargaría de lo demás.

Nosotros regresamos a nuestras casas como si nada hubiera pasado para evitar otro castigo. Al día siguiente el sacerdote contacto a las autoridades y buscaron el cuerpo donde le habíamos dicho, ellos encontraron la caja aun con los restos y comenzaron a investigar a quien pertenecían esos restos.

Durante el transcurso de la semana lo único de lo que se hablaba entre la gente era de los restos encontrados, pero las autoridades solo pudieron determinar que el cuerpo se trataba de una niña pues ya estaba un poco deteriorados. El sacerdote se encargo de darle santa sepultura ya que no estaba sepultada en un lugar bendecido.

Pero lo más impresionante fue que algunos de los ancianos del pueblo recuerdan que en la casa donde ahora vive Jesús habitaba una señora viuda que tenía una hermosa niña, pero en una ocasión se enfermó mucho y consulto a muchos doctores pero nadie podía curarla, después de unos días la pobre niña estaba agonizando y de repente la señora junto con su hija desaparecieron del pueblo, nadie volvió a saber de ellas y probablemente el cuerpo que encontramos pertenecía a esa niña. Pero Jesús desde ese día que la sepultaron dejó de escuchar los misteriosos ruidos que escuchaba debajo de su cama.

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